(LA VOZ) El 1° de mayo de 1994 la Fórmula 1 se presentó en Imola por el Gran Premio de San Marino, todo parecía normal y nadie iba a imaginar que ese día se iba a ir uno de los ídolos de la máxima categoría de automovilismo mundial.
Ayrton Senna, en ese momento piloto de Williams, se presentó en la grilla de la final y giros más tardes impactó fuertemente contra el paredón de la curva Tamburello en el circuito italiano. Como consecuencia del mismo, una barra de suspensión se desprendió, le rompió el casco y provocó su muerte inmediata.
El tres veces campeón con McLaren (1988, 1990 y 1991) hizo enmudecer al mundo por completo y dejó un profundo dolor en todo el ambiente del automovilismo, dolor que aún se siente en los fanáticos que día tras día lo recuerdan como uno de los últimos ídolos de la Fórmula 1.
Hoy, para homenajearlo, se llevará a cabo el "Senna Day" en el autódromo de Interlagos con actividades deportivas y culturales.